Bhakti Yoga,
buscando a Dios a través del amor

El Bhakti Yoga es una verdadera y sincera
búsqueda del Señor; un camino que comienza, continúa y acaba en el amor.


En su intento por explicar la esencia del Bhakti, el pensador hindú Nárada nos dice: “Bhakti es un amor intenso por Dios. Cuando un hombre lo alcanza, ama a todos los seres y no odia a ninguno; queda satisfecho para siempre. Este amor no puede ser reducido a ningún beneficio terrenal, porque mientras perduran los deseos mundanales, esta clase de amor no llega. El bhakti encierra en sí su propia fruición, sus propios medios y su propio fin”.

Ventajas y desventajas del bhakti

La gran ventaja del bhakti esta dada en que constituye el camino más fácil y natural para alcanzar el gran fin divino que nos proponemos. Su desventaja está en que, en sus formas inferiores, frecuentemente genera un fanatismo equivocado.
Esta exclusiva adhesión a un objeto amado (nishtha), sin la cual ningún amor verdadero puede desarrollarse, es también la causa de rechazos. Las mentes perturbadas, en todo grupo o en toda religión, no tienen más que una manera de amar su propio ideal. Esto explica el motivo por el cual un hombre que está tan unido a su ideal de Dios se vuelve un ser ciego y sordo a otras realidades.
El fanático pierde el poder de razonar. Las consideraciones personales son de un interés tan absorbente que no le importa lo que otro hombre dice sino que particularmente quiere saber quién lo ha dicho. El mismo hombre que es bueno, honesto y afectuoso para los que comparten su opinión, no vacilará en cometer los actos más viles contra quienes son ajenos al grupo de su hermandad religiosa.

El más intenso amor a Dios

Cuando el bhakti ha pasado a una etapa superior llamada suprema, su alma está tan cerca de Dios y plena de amor que ya no puede convertirse en un instrumento para la difusión del odio.
Para volar, un pájaro necesita tres cosas: las dos alas y la cola como timón. El gñana (conocimiento) es una de las alas; el bhakti (amor) es la otra y el Yoga es el timón que mantiene el equilibrio.
Los que no pueden seguir estas tres formas de adoración juntas y que, por eso siguen el bhakti como único sendero, siempre deben recordar que las formas y las ceremonias -absolutamente necesarias para el desarrollo del alma- no tienen otro valor que el de conducirnos a ese estado en el cual sentimos el más intenso amor por Dios.