Swami Vivekananda
El joven mensajero del amor entre los hombres


Santidad, pureza y caridad no son posesiones exclusivas de ninguna iglesia del mundo en particular y cada sistema ha producido hombres y mujeres de excelsos caracteres. Ante este hecho evidente, si alguien sueña con la exclusiva subsistencia de su propia religión y la destrucción de las otras, lo compadezco desde el fondo de mi corazón". ¿Quién era ese joven de grandes y profundos ojos negros que había conmovido con sus palabras a los asistentes al Parlamento Mundial de las Religiones que tenía lugar en la ciudad de Chicago? ¿De dónde venía ese muchacho que, sin más ni más, se había dirigido a los presentes llamándolos "hermanos y hermanas de América"? El brillante orador que tanto había cautivado al auditorio era Swami Vivekananda, filósofo hindú cuyo sueño era unir cultural y espiritualmente a Oriente y Occidente. Narendranath Datta (su verdadero nombre) nació el 12 de enero de 1863 en la ciudad de Calcuta. Hijo de una familia käyastha de clase media alta, tuvo una educación de fuerte corte occidental, por lo que conoció el cristianismo, la filosofía y las ciencias de esta cultura. Pronto dejó traslucir su sensibilidad social, para unirse a la Brahma Samaj (Sociedad de Brahma), que bregaba por la eliminación de los casamientos infantiles y el Analfabetismo, al mismo tiempo que impulsaba la educación de la mujer y de las castas inferiores.

En 1881, conoció a Sri Ramakrishna, gurú místico de gran trascendencia en su tiempo; pero Narendranath Datta lo rechazó debido a su formación sumamente racionalista, hasta que, a raíz de haber tenido una visión de la Madre Divina, su vida sufrió un vuelco de ciento ochenta grados, convirtiéndose en su más fiel discípulo. Poco tiempo antes de morir, Sri Ramakrishna, le transmitió todas sus enseñanzas, basadas en el conocimiento, el amor, la acción pura y la fuerza psíquica.
Y, con todo afecto, encomendó al joven Naren, ya convertido en Swami Vivekananda, a sus seguidores. Después de la desaparición física del maestro, el grupo de discípulos fundó un monasterio en donde se instalaron y renunciaron a sus nombres, apellidos, hogares, bienes materiales y relaciones sociales. Con el tiempo, Vivekananda se dedicó a recorrer la India predicando el Vedanta. En 1893 viajó a los Estados Unidos, invitado como representante del hinduismo al Parlamento Mundial de Religiones, en donde deslumbró a un público ávido de espiritualidad, por lo que recibió una serie de ofertas para brindar conferencias a través del gran país del Norte. Al término de la gira, comenzó a dictar un curso regular en el hotel en el que se alojaba en la ciudad de Nueva York. Era tanta la gente que concurría a escucharlo que los salones empezaron a resultar chicos. Uno de sus alumnos lo invitó a dar las charlas en su casa situada en Thousand Island Park, casi en el límite con Canadá, en donde se quedó por un tiempo Más tarde siguió con su prédica a lo largo de los Estados Unidos y por Inglaterra. Volvió a la India en 1897 para fundar en Calcuta, sobre el río Ganges, la Misión Ramakrishna, que hoy cuenta con filiales en todas partes del mundo, cuyo objetivo era difundir el Vedanta, las enseñanzas de Ramakrishna y la realización de obras solidarias. Un año después fue creada la Vedanta Society en Nueva York, la primera sede de la Misión en Norteamérica. Su prédica del Adväita Vedanta de Sankara no fue sólo mediante conferencias y cursos, sino que además escribió varios libros relacionados con el tema, entre los que podemos mencinar: Raja-Yoga, Bhakti-Yoga, Karma-Yoga, Gnaña-Yoga, Filosofía Vedanta y Pláticas Inspiradas. Su mayor aspiración era poder unir a Oriente con Occidente: "Si Buda tuvo un mensaje para Oriente, yo tengo un mensaje para Occidente y estoy dándolo sin importarme cómo será recibido". Con la satisfacción de haber trabajado intensamente en la difusión del Vedanta y del pensamiento de su maestro, concluyó con su paso por la tierra el 4 de julio de 1902, en Calcuta, la ciudad que lo vio nacer.

NOTAS BIOGRÁFICAS

Swami Vivekanda (1863-1902)

“Toda mi ambición en la vida es impulsar un mecanismo que ponga ideas nobles al alcance de todos, y dejar entonces que los hombres y las mujeres decidan su propio destino”

Vivekananda nació en Calcuta el 12 de enero de 1863 con el nombre de Narendranath Datta. Fue un niño precoz, de gran inteligencia y personalidad, le gustaba jugar a la meditación y tenía un notable poder de concentración. Desde pequeño,  Narendra sentía gran admiración por los ascetas itinerantes y aspiraba con ser uno de ellos algún día. Cursó sus estudios universitarios en el Scottish Church College y ahí por primera vez escuchó hablar de Sri Ramakrishna. En 1881 tuvo la fortuna de conocerlo y este encuentro resultó un hito decisivo en su vida.

Narendra fue el discípulo predilecto de Sri Ramakrishna, quien lo  escogió como líder de su grupo y tras la muerte del Maestro creó junto a los otros discípulos el primer centro de la Orden de Ramakrishna. En la Orden se rechazaba la posesión de bienes materiales, se tenía una fidelidad inquebrantable al Maestro y a sus enseñanzas y se dedicaban a prácticas espirituales.

Narendra peregrinó por la India y así tuvo oportunidad de vivir directamente las carencias que tenía. Era la época de la ocupación británica por lo que pudo observar que su país poseía un gran legado espiritual pero no había logrado cosechar sus beneficios. Creia que para poder regenerarse, la India necesitaba retomar su riqueza e individualidad. Era un convencido que la fuerza necesaria para elevar el nivel de las masas debía venir del interior. A esta altura, Narendranath Datta ya se había transformado en Swami Vivekananda.

Al terminar su gira por la India a Vivekananda se le pidió que representara al hinduismo en el Parlamento Mundial de las Religiones,  en Chicago, en 1893. Su presencia causó sensación, habló del Dios de todos, fuente y esencia de toda fe, de la armonía religiosa y la aceptación de todas las religiones. Luego realizó una gira de conferencias por Estados Unidos que fueron muy populares, con gran asistencia, sobre todo de intelectuales. Se cumpliría así la predicción de su Maestro Ramakrishna, que vaticinaba que Vivekanda llegaría a ser un “educador mundial”.

Tras concluir su gira de conferencias, el Swami empezó a dar cursos gratuitos de vedanta y de yoga en Nueva York, y de esta labor surgió la fundación de la Vedanta Society en dicha ciudad. Filosóficamente, Vivekananda es una Vedantista. Estaba convencido que Dios trascendental es, a la vez, Dios Universal  y, también, que todo lo que existe es Dios manifestado. 

Luego de pasar años en el exterior, entre Estados Unidos, Inglaterra y otros países de Europa, regresa a su país en 1896 y se lo recibió como un héroe.  El 1º de mayo de 1897, pocos meses después de su regreso a Calcuta, puso en ejecución su proyecto, fundando la Misión Ramakrishna. Su finalidad era ayudar a los más necesitados a través de tareas educativas, culturales, médicas y asistenciales. Continuó con el intercambio con Occidente a pesar de algunas críticas ortodoxas de su país y en 1902 tras una sesión de meditación y oración, fallece.

Su legado fue de gran importancia en el proceso de independencia de la India, tuvo gran influencia en los líderes y pensadores indios más importantes del siglo XX, entre ellos Gandhi, Aurobindo y Tagore. Al respecto, Rabindranath Tagore dijo: “Si quieres conocer la India, aprende de Vivekananda. En él todo es positivo y nada negativo”.