Sri Ramakrishna

"A medida que uno se va acercando al Ser Universal,
nuevas y más grandes son las evelaciones de su infinita naturaleza, hasta que al final se sumerge en Él por la culminación del Conocimiento."
Sri Ramakrishna

Galadhar Chatteji, luego Ramakrishna, nació en 1836, siendo el tercer hijo de una familia brahmín. Desde muy pequeño dio pruebas de una inteligencia superior y de gran sensibilidad. Amaba a quienes lo rodeaban y se hacía amar por ellos. Era feliz interpretando personajes de dramas religiosos.

A los seis años tuvo su primer éxtasis; sus seguidores lo contaban con estas palabras: "Un día de junio o julio, cuando caminaba por una estrecha senda, entre los arrozales, comiendo arroz cocido que llevaba en un canastillo, miró al cielo y vio una hermosa nube oscura de tempestad que se extendía con rapidez. Una bandada de grullas, blancas como la nieve, pasó por encima de él. La belleza del contraste le hizo perder el conocimiento y cayó desvanecido".

Un año después de pasar por esta experiencia, Ramakrishna perdió a su padre. A partir de ese momento, comenzó a leer los textos sagrados y a interesarse vivamente por los renunciantes. Tenía nueve años cuando fue consagrado para entrar en la comunidad brahmánica y en la ceremonia se le impuso el cordón sagrado, que era distintivo de su casta.

Los éxtasis empezaron a repetirse con más frecuencia y el niño vivía como transportado a un mundo lejano. Uno de sus hermanos, que era sacerdote de Dashineswara, lo llevó con él a Calcuta. Cuando murió, un año después, Ramakrishna ocupó su puesto. Se trataba de un templo dedicado a la diosa Kali.

Desde su entrada a la comunidad religiosa de ese templo, su vida espiritual se hizo cada día más intensa. Deseaba, vehementemente, que la diosa se le manifestara, para lo cual oraba y entonaba cantos continuamente.

Durante doce años practicó ejercicios espirituales bajo la guía de maestros de las diversas formas y orientaciones religiosas, incluidos el cristianismo y el islamismo. Por cada una de estas vías alcanzó la iluminación, mostrando así, por experiencia propia, que los seguidores de todas las religiones pueden alcanzar la vivencia de la realidad última, si su entrega a Dios es suficientemente intensa.

Por la fuerza de su realización espiritual y con la ayuda de numerosos discípulos, tanto monjes como laicos, produjo la vivificación y renovación del hinduismo, que había perdido peso por la difusión de las ideas materialistas propias de cierto modelo de progreso y por la influencia del cristianismo llevado a la India por el régimen colonial inglés.

En 1886 ordenó monjes a varios de sus discípulos, estableciendo así las bases de la Ramakrishna-Mission fundada por Vivekananda. Ese mismo año fallece rodeado por el afecto de sus seguidores.