Sri Aurobindo
Sabiduría forjada en el silencio

"La misma imperfección del cuerpo oculta
el impulso hacia una perfección más alta
y más completa.

Contiene el último finito, que aspira al
supremo infinito Dios; está encerrado
en el barro, y el hecho mismo de ese encierro
impone la necesidad de hacer una brecha
en la prisión".

Sri Aurobindo nació en la ciudad de Calcuta en el año 1875. Hijo del Dr. Ghose, un eminente cirujano de su país, recibió una educación esmerada y de características occidentales.

Las primeras letras las aprendió en un convento cristiano en Dajeerling. A los siete años fue enviado a Inglaterra, en donde estudió en el colegio londinense St. Paul´s School, para luego ingresar, por medio de una beca, a la universidad de Cambridge. Durante los trece años que pasó allí estudió griego, latín, francés, inglés e italiano, idiomas que le permitieron empaparse de la cultura occidental clásica y moderna.

Al volver a la India, como profesor de inglés y francés en el colegio de Baroda, se sintió "extranjero en su propia tierra", por lo que decidió tomar contacto con la cultura de su pueblo. El aprendizaje del sánscrito, del mahrati, del gudjerati, del tamul y del bengalí (su lengua materna), lo acercó a los Upanishads, la Gita, las Epopeyas y los Puranas, todos ellos invalorables fuentes de la sabiduría hindú.

Hombre inteligente e inquieto, no tardó mucho en ver la triste situación en que la colonización británica sumía a sus compatriotas. Esta toma de conciencia lo llevó a revelarse contra el dominio inglés, organizando, desde la clandestinidad, un movimiento revolucionario dispuesto a tomar las armas si fuera necesario.

A partir de 1906 se dedicó a defender esta causa desde las páginas de Bande Mataram, importante diario de Calcuta. Paralelamente a sus inquietudes sociales, comienza su búsqueda espiritual y la práctica del yoga.

Ese mismo año, debido a sus actividades políticas, fue encarcelado en Alipur, acusado de conspirar contra el gobierno. En la cárcel tuvo su primera revelación mística: la omnipresencia de Dios. Hacia 1909 fue absuelto y liberado. Muy pronto fundó dos semanarios: Karmayoguin, en inglés, y Dharma, en bengalí.

Su tranquilidad no duró mucho, ya que la policía volvió a perseguirlo. Una noche en la que buscó refugio en Chandemagore, una localidad cercana a Calcuta, recibió un mensaje "del cielo", en el que se le indicaba que debía dirigirse a la colonia francesa de Pondcherry, adonde llegó el 4 de abril de 1910. De ahí en más, su vida dio un giro total.
Después de cuatro años de yoga en silencio, el 15 de abril de 1914 aparece el primer número de su revista Arya, en la que publicará la mayor parte de su prolífica obra filosófica. Algunos de sus títulos son: La síntesis del yoga, El ciclo humano, La vida divina, El secreto del Veda, El ideal de la unidad humana, Ocho Upanishads, Ensayos sobre la Gita.
Ese mismo año se unió a su labor una mujer de una importante formación cultural, llamada Mirra Alfassa, quien en adelante sería su compañera inseparable.

En 1926 se retira y se recluye en el silencio total, salvo por la redacción de su poema de 24.000 versos, Savitri. También en 1926, el 24 de noviembre, se creó en Pondcherry el ashram de Sri Aurobindo, que él dejó en manos de su colaboradora. Los discípulos le escribían y él respondía sus cartas, pero sólo los veía tres veces al año.

Permaneció el resto de su vida solitario e inmerso en la tarea del descenso de lo supramental a un cuerpo material y a toda la tierra.

El 5 de diciembre de 1950 Sri Aurobindo abandonaba su cuerpo físico, dejando en manos de Mirra Alfassa la continuidad de su importante obra espiritual.

NOTAS BIOGRÁFICAS

Sri Aurobindo (1873-1950)

"Es a partir del silencio de la mente que yo escribo lo que de pronto viene de arriba". 

Aurobindo Ghose nació el 15 de agosto de 1872 en Calcuta, India. Fue el quinto hijo en su familia, su nombre significa "Loto" y desde niño llamó la atención por su carisma. Cuando cumplió los cinco años Aurobindo fue enviado a estudiar a una escuela para niños ingleses en Darjeeling, junto con sus dos hermanos mayores. Esta decisión de enviar a los niños a una escuela inglesa tiene su explicación ya que su padre durante su estadía en Inglaterra había adoptado las costumbres y maneras inglesas, incluso la vestimenta.
Sri Aurobindo creció totalmente alejado de todo lo que era hindú: no conoció la cultura, pensamiento ni costumbres indias, tampoco conoció los aspectos religiosos de su país y ni siquiera aprendió a hablar el bengalí, su lengua materna. Mientras vivía en Manchester, tuvo una experiencia que luego recordaría: "A los 11 años yo ya había recibido la fuerte impresión de que un período de tumulto general y de grandes cambios revolucionarios estaba comenzando en el mundo, y que yo mismo estaba destinado a tomar parte en eso". Esta sensación, de que le esperaba un gran trabajo, va a continuar creciendo interiormente con el paso de los años. Después de cinco  años en Manchester, fue admitido en la St. Paul's School de Londres. Como era un alumno brillante el director de la escuela, el Dr. Walker, lo apoyó para hacerlo progresar aún más rápido. Las cualidades de Sri Aurobindo se desarrollaban cada vez más. 
A los 16 años empezará a componer poesías en inglés, griego y latín. También su pasión por la lectura aumentaba cada día.
Tras siete años en Londres concurrió a la Facultad King, en Cambridge. En dos años terminó lo que a otros alumnos les llevaba en general tres años. Además, recibió premios por sus poemas en latín y en griego. 
Nuevos sentimientos e ideas lo empujaban ahora a sacrificar todo para liberar a su tierra natal. El origen de esta resolución es quizás difícil  de entender sabiendo de qué manera había sido criado, lejos de todo lo que era hindú, en un intento por convertirlo en un verdadero inglés. Sin embargo, fue su propio padre quien despertó en él ese gran amor por la India porque, el Dr. Ghose sentía un profundo cariño por su tierra natal. Y cada vez que escribía a sus hijos en Inglaterra, no podía dejar de contarles cómo le dolía ver el maltrato que recibía su pueblo por parte de ese gobierno opresor e injusto. Un ardiente patriotismo y el anhelo de liberar a su país crecieron día a día en el corazón de Aurobindo. Mientras estaba en Cambridge se unió a una sociedad secreta de revolucionarios que habían formado los estudiantes indios. Sus fogosos discursos atrajeron la atención de Indian Office, y el gobierno comenzó a vigilarlo de allí en más. 
Había permanecido catorce años lejos de su país y sentía que era hora de regresar. Así fue que volvió a la India en 1893 y al pisar tierra firme, en Bombay, sintió una profunda paz, fue esta una de sus primeras experiencias espirituales.

 Sri Aurobindo se puso inmediatamente al servicio del Maharajá de Baroda y  tomó el puesto de Profesor de Francés en la Universidad de Baroda (más adelante será también Profesor de Inglés y Vice-Director). Tampoco tardó en volver a desarrollar sus actividades patrióticas. Asimismo, se dedicó a escribir versos y leer libros, desde los clásicos hasta los pensadores y escritores indios, tanto en inglés, francés, alemán, italiano, griego, latín. Durante este período, también se dedicó a aprender sánscrito, luego algunos idiomas usados en el Estado de Baroda y el  bengalí.
Mucho antes de practicar yoga, Sri Aurobindo vivió una serie de profundas experiencias espirituales. Pese a estas vivencias, no se decidía a comenzar a practicar yoga. Temía a la idea de "un yoga que exige que yo desista del mundo... Tengo que liberar a mi país".  Él quería un yoga social e integral que busque la salvación de todos, decía que su objetivo "fue mi puerta de entrada hacia la vida espiritual". "Cuando tomé contacto con el Yoga... resolví practicarlo... y lo hice con esta oración: Si tú existes, sabes lo que hay en mi corazón... sabes que yo no pido mukti (liberación), ni nada de lo que otros piden. Sólo pido fuerza para levantar a esta nación, sólo pido permiso para trabajar por este pueblo que amo...".
Aurobindo desarrolló un camino de evolución yóguico, entendió siempre que el resurgir de la filosofía hindú era necesario para que su pueblo creyera en sí mismo. Escribió sus sentimientos y pensamientos más íntimos y explicó:  "El país entero está en mi puerta, buscando protección y ayuda... Millones de mis hermanos, muchos de los cuales están muriendo de inanición... ellos necesitan ser salvados".

Paralelamente a esta profunda búsqueda interior, Sri Aurobindo continuaba participando en actividades revolucionarias, defendiendo los resultados de una vida nacional libre e independiente ". 
En 1904, comenzó a aprender pranayama con un amigo que era discípulo de Swami Brahmananda. Tiempo después viajó con algunos amigos a Chandod, para ver a Brahmananda. Ocurrió entonces un hecho muy interesante. Cuando estaba por terminar la reunión, mientras Aurobindo aún hacía pranayama, Brahmananda (que en las prácticas tenía por costumbre mantener los ojos cerrados) de repente abrió los ojos y miró a Sri Aurobindo. Lo observó como si viera algo extraordinario, o como si reconociera a alguien. 
A pesar de la intensa actividad política, Sri Aurobindo se había empezado a dedicar seriamente al yoga integral. Al ir avanzando en este camino, sintió la necesidad de más guía para el trabajo espiritual. Esta le fue dada por el yogui Vishnu Baskar Lele. Cuando Lele recibió la solicitud para que fuera a Baroda, sintió que debía "ir para iniciar a una gran alma". Sri Aurobindo y él permanecieron solos durante tres días en un pequeño cuarto. Lele le dijo a Aurobindo: "Siéntate, mira y verás que tus pensamientos vienen de afuera... Antes de que ellos entren, apártalos, aléjalos de vuelta". 

Aurobindo se dio cuenta de que ya no necesitaría ningún gurú. El divino guía interior permanecería con él para siempre. Luego de estas experiencias, retomó su trabajo y la participación política, pero algo había cambiado profundamente: "En primer lugar tuve la realización del Nirvana, luego vino la experiencia de la acción; no ya la mía, sino la de la fuerza divina..."."Algo, además de mí mismo, dirigía mi actividad dinámica, hablaba y actuaba a través mío...". 
El 30 de abril de 1908 se produjo un atentado en Muzzaffarpur y como consecuencia, numerosos revolucionarios fueron apresados, incluido él. En su reclusión continuó con su práctica de yoga integral, intensa meditación y lectura. Sentía que había un motivo especial para que se encontrara en la cárcel: 
"... Fui llevado a Alipur y colocado en una celda solitaria, Allí esperé día y noche escuchar la voz de Dios dentro mío para saber qué tenía que aprender y hacer, o qué tenía él que decirme. Recordé que, más o menos un mes antes de mi arresto, me había llegado un llamado para que dejara de lado toda la actividad y fuera hacia adentro, para mirar en mi interior... Yo... no pude aceptar el llamado; mi trabajo era demasiado querido para mí... El habló otra vez y dijo: 'No tienes fuerza para romper los juramentos que hiciste; Yo los rompí por ti... Tengo otra cosa para que hagas, y fue para eso que te traje aquí: para prepararte para Mi trabajo'." 
En medio de una gran angustia, Sri Aurobindo esperaba la guía divina: "Invoqué a Dios con intensidad y ansiedad, y oré para que él evitara la pérdida de mi cordura. En ese mismo momento se extendió por todo mi Ser una brisa fresca y suave, y mi cerebro se relajó... un deleite supremo que nunca conocí antes en mi vida... A partir de aquél día, todos los problemas de mi vida en la prisión terminaron. En un instante, Dios dio a mi ser interior, tal fuerza que aquellos sufrimientos desaparecieron sin dejar ningún rastro...”  El juicio contra Sri Aurobindo se demoró casi un año debido a la gran cantidad de testigos y a las numerosas presentaciones de pruebas. El tiempo que duró el proceso y el juicio,  permanecía meditando, sin prestar atención a lo que pasaba y sin responder a las preguntas que se le hacían. Solamente escuchaba aquella voz interior que le repetía: "Yo te estoy guiando, no tengas miedo; ocúpate del trabajo para el cual te envié a la prisión". El veredicto fue: inocente.
Ya libre, el 30 de mayo de 1909, Sri Aurobindo dirigió a casi 10.000 personas un discurso en Uttarpara, en el que habló de las experiencias vividas en la prisión. Este discurso fue muy famoso porque la gente lo escuchó en un total silencio, lleno de amor y respeto. Sri Aurobindo recordó lo que la voz divina le había dicho durante sus días en la cárcel: "Yo estoy alzando a esta nación para enviar mi palabra... Es para el mundo... Y no para ellos... ¡Que despierten! Estoy concediéndoles la libertad para servir al mundo".
Sri Aurobindo comenzó a trabajar esforzadamente, pero ahora con una nueva visión de la vida. Su trabajo se volvió el resultado de la vida espiritual interior y la realización alcanzada. 
Mientras permaneció en la cárcel, se habían producido muchos cambios en la situación política. La mayoría de los líderes nacionalistas y de los jóvenes revolucionarios estaban exiliados o prisioneros, y la represión aumentaba día a día. Pese a esto, el sentimiento de rebelión en el pueblo indio era cada vez más profundo y más fuerte.
Temiendo su fuerte influencia y sus ideas, el Gobierno buscaba  la forma de librarse de él. Los amigos de Aurobindo, que sabían esto, le pidieron que abandonara la India Británica y fuera al exterior, donde podría continuar su trabajo.

Fue así que partió en el mayor secreto hacia Chandernagore (bajo tutela francesa) dejó toda la exterior actividad política y permaneció en silenciosa meditación. Aurobindo señaló que luego una voz interior le ordenó que fuera a la colonia francesa de Pondicherry. Allí llegó el 4 de abril de 1910 y marcó una ruptura con su vida anterior. Sus primeros años allí fueron difíciles pues era constantemente vigilado por la policía, apenas salía a la calle. En 1914 se encuentra por primera vez con la Madre (entonces Mirra Alfassa), con quien se conectaba interiormente, aunque no se conocieran en persona. El 15 de agosto de ese año fundó una revista filosófica mensual, "Arya", en la que daba a conocer su visión del hombre y de la historia, del destino divino del hombre y del camino a seguir para alcanzarlo, de la marcha de la sociedad humana hacia la unidad y la armonía, de la naturaleza y de la evolución de la poesía, del sentido profundo de los Vedas, de los Upanishads y de la Gita y del espíritu y de la significación de la cultura india. Fue su Madre quien dirigió la organización de la comunidad y su administración. Se construyeron alojamientos, se buscó la forma de responder a las necesidades básicas de manutención y alimentación. Lentamente se fueron organizando todas las actividades. Con el tiempo, Sri Aurobindo se fue retirando hacia un trabajo en reclusión, y la Madre tomó todo el trabajo de guiar a los discípulos. Así fue que el 24 de noviembre de 1926 se retiró a sus habitaciones a fin de acelerar el proceso de transformación supramental. Ello no quería decir que se hubiera retirado, despreocupándose del mundo y del porvenir de la India. Su alejamiento de la política no podía tener este sentido en modo alguno, ya que el principio mismo de su yoga era no sólo realizar el Divino y alcanzar la Consciencia Espiritual total, sino también integrar la totalidad de la vida y sus actividades con esta Consciencia Espiritual y lograr la transformación total del ser humano. 
La sadhana, entre 1920 y 1926, se volvió extremadamente intensa. Él concentraba todas sus energías para poder realizar el enorme trabajo espiritual que tenía por delante. Las meditaciones se fueron volviendo cada vez más intensas, profundas e intensas. 
El 5 de diciembre de 1950, abandonó su cuerpo físico.
 Durante los cuatro días en que una multitud pasó para tener su último Darshan, durante esos días su cuerpo permaneció inalterado.  La Madre dirigió y continuó con su obra.