Anthony de Mello

El jesuita que supo tener una visión
distinta del mundo espiritual.


Anthony de Melo nació en la India en 1931 y pasó su infancia en Bombay. Cuando tenía 13 años, en esa misma ciudad nació su hermano Bill, quien con los años se convertiría en su biógrafo.

Para comprender mejor la vida del Padre de Mello, su hermano contó dos encuentros claves en la relación entre ambos. Uno ocurrió el 29 de julio de 1944, el mismo día del nacimiento de Bill. Según su relato, ese día el pequeño Tony se sintió feliz porque el hecho de que el recién nacido fuera varón lo liberaba de la responsabilidad que hubiera significado tener una hermanita mujer, y esto le daba la posibilidad de dedicarse a su sueño más deseado: vestir el hábito de jesuita. Su manera particular de ver la religión y su acercamiento al budismo y al taoísmo, tiñeron de sabiduría oriental su formación cristiana.

Con los años se hizo muy popular en el mundo entero, debido a sus charlas, publicaciones y libros, en los que la gente veía una manera distinta de vivir la fe a través de las pequeñas cosas de todos los días. A pesar de esto, no era muy bien visto por algunos religiosos, inclusive por el Vaticano. Su vida estuvo atravesada de igual manera por el reconocimiento de la gente y la tristeza que le provocaba la falta de compresión de sus pares.

Murió a los 56 años, debido a un infarto, mientras realizaba una serie de seminarios espirituales que serían transmitidos por satélite a más de 600 universidades y casas de altos estudios de los Estados Unidos y Canadá.

El segundo de los encuentros con su hermano Bill tuvo lugar ese trágico día: Bill lo notó cansando y un tanto desanimado después de una vida plena tratando de transmitir un mensaje renovador de gran valor espiritual.

“Dios es tan inefable que no se puede explicar. Dios es lo incomprensible.
El misterio absoluto. Al olvidarnos de esto, con conceptos creamos un ídolo.
Dios se manifiesta en la vida, y si metemos la vida en conceptos nos resulta tan misteriosa como Dios.
Sólo viviendo podemos conocer la vida.
Sólo llegamos a Dios viviendo y conociéndonos.”

“¿Sabes que le ocurrió a un caníbal que comió a un misionero católico, a un protestante y a un metodista? Tuvo un encuentro ecuménico en su estómago.
Sólo nos separan las palabras y los conceptos. En el fondo todo es lo mismo. Dios es sólo uno y no se deja encerrar.”

De Encontrar a Dios.
Reflexiones de Anthony de Mello.