Vale la pena reír

"Shanti significa paz, pero paz con alegría.
No creo en la paz de las personas
que llevan el rostro ensombrecido."


Debo reconocer que la cantidad de viajes que solía hacer y el poco tiempo que estaba en casa molestaban un tanto a mi esposo, el doctor Knauer, quien más de una vez me hizo saber su fastidio por mis prolongadas ausencias. Aparte, cómo exigirle que entendiera por completo el sentido que tenían para mí esos constantes viajes a la India.

Sin embargo, salvo esas explosiones de disgusto, motivadas más por su necesidad de que estuviéramos juntos que por celos o por oposición a mis proyectos, conté con su permanente apoyo y protección, a los que no les faltaba algún toque de buen humor.

Recuerdo una vez que volví de la India con una foto mal sacada donde aparecía el torso de Sai Baba y una parte de arriba de mi cabeza. El doctor Knauer la tomó y empezó a reírse:
-Esta foto es una buena demostración de que ni Sai Baba ni Indra Devi tienen cabeza.
No tuve más remedio que reírme con él.

La risa fue una compañera constante en mi vida. No me cuesta reírme, ni siquiera hoy. Basta una pequeña broma para que mi risa estalle. O un momento de felicidad o la satisfacción de un pequeño caprichito, como que me regalen flores blancas o que me traigan mi queso favorito, para que los acompañe mi risa. Creo que aprendí a dejar salir mi risa con Sai Baba. Al fin y al cabo, reír es acompañar los latidos del corazón y una demostración de que estamos en plenitud con los demás, que, de una manera un tanto inesperada, los amamos.
Un consejo: Vale la pena reír.

Indra Devi