Dice un refrán sánscrito: "La ansiedad es la fiebre de la vida".

Esas pocas palabras explican claramente la situación actual de la humanidad.

Es muy cierto que nuestra vida es febril. Pero todavía podemos hacer algo antes de que sea demasiado tarde. En vez de tratar de engañarnos con la idea de que el problema no existe ¿no sería mejor despojarnos de nuestro falso orgullo y buscar la ayuda de quienes, hace siglos, encontraron la manera de manejar ese nocivo mal, una manera que ha sido tan eficaz para miles de hombres y mujeres a lo largo de los años?

La relajación del cuerpo y de la mente siempre fue de gran importancia para el entrenamiento de los yoguis o ascetas de la India. La instrucción espiritual es la meta final para ellos y nunca se podrá alcanzar mientras el cuerpo esté rígido y la mente inestable y confusa. Por lo tanto, comiencen a disciplinar la mente, adiestrándola para que siempre se mantenga en calma y funcione con objetividad.