Indra Devi, una vida dedicada a la paz, el amor y la difusión del Yoga

Indra Devi, Mataji (Madre) como gustaba llamala la gente, fue una mujer única, que podría decirse de avanzada para la época en que le tocó vivir. Nacida en Rusia, cuando el siglo XIX se extinguía, dentro del seno de una familia aristocrática, desde muy jovencita “sintió” en su corazón una fuerte atracción por la India, su cultura, su espiritualidad; su voluntad y las circunstancias de su vida, la llevaron a ese país donde se sintió como en su propia casa. Allí estudió Yoga con grandes maestros como Kuvalayananda o Sri Krishnamacharya, de quienes supo ganarse gracias a sus aptitudes y capacidad, reconocimiento y respeto a pesar de ser una maestra mujer y occidental. Pronto comprendió que todo lo que había aprendido sería de gran utilidad en Occidente, por lo que adaptó con gran sabiduría las milenarias enseñanzas del Yoga a nuestra idiosincracia . Pero su mérito no se limitó a ello, “The first lady of Yoga”, como se la bautizó en Estados Unidos de Norteamérica en la década del 50, escribió libros, dictó cursos y dio innumerables charlas y conferencias, brindando su mensaje de paz, amor y espiritualidad, a lo largo y a lo ancho del mundo.
Se puede decir que poseía el singular don de llegar al corazón de la gente. Muchas personas que se mostraban escépticas respecto a ella o a sus mensajes, cambiaban totalmente sus puntos de vista al rato de escucharla. Ella sabía respetar a quienes compartían sus ideas y a quienes no, ese “no imponer”, la calidez de su presencia y su sentido del humor “desarmaron” y convencieron hasta el más duro de sus detractores.
Si bien Mataji ya no se encuentra físicamente en este mundo, su legado que supo trascender todo tipo de fronteras ,seguirá estando siempre presente a través de la difusión del Yoga que día tras día realiza la Fundación Indra Devi a cargo de quienes fueron los discípulos más directos en Argentina de esta gran maestra, sus actuales directores: Iana y David Lifar.