Postura de la Torsión o Ardha Matsyendrasana

Esta es una de las pocas posturas de la sesión básica que hacen girar la columna, ya que la mayor parte de las asanas flexionan hacia delante o hacia atrás, pero para que la columna llegue a ser realmente flexible, también es necesario girarla lateralmente.


Mataji enseñaba que la torsión, especialmente en su último movimiento, es una postura magnífica. Al empezar a girar lentamente el cuerpo, uno debe imaginarse que es un pavo real que despliega majestuosamente su hermoso abanico.

Beneficios:

Está indicada para los que padecen asma, junto con shirshasana, sarvangasana, matsyasana, supina.
Flexibiliza la columna vertebral.
Corrige los hombros caídos, la espalda encorvada y la postura defectuosa.
La médula y los nervios espinales se estimulan tonificándose y se alargan.
Estira y alarga los músculos más profundos a lo largo de la columna.
Estimula las glándulas suprarrenales.
Combate el estreñimiento y estimula la digestión.
Tonifica y masajea los órganos abdominales por la compresión alternada de cada mitad del abdomen. Cuando la realizamos hacia la derecha, mejoramos el peristaltismo ya que actúa sobre el colon ascendente. Además, estimula el funcionamiento de una porción del intestino grueso, el riñón y el hígado. Al hacer la torsión hacia la izquierda, se estimula el colon descendente, el bazo, el páncreas y el riñón.

No posee contraindicaciones

Ejecución:

1–
Posición de partida: Sentado sobre los talones, con la espalda recta, nos volcamos hacia la izquierda.
2– Cruce el pie derecho sobre la rodilla izquierda y apoye la planta en el suelo, el talón derecho a la altura de la rodilla izquierda.
3- Coloque la mano izquierda sobre la punta del pie derecho. Extienda el brazo derecho hacia delante, llévelo hacia atrás y enlace la cintura (como si lo hiciera con un cinturón), con la palma orientada hacia fuera. La cabeza y la espalda deben quedar erguidas.
4– Inhale y, exhalando, gire desde la base de la columna, la cabeza erguida hacia la derecha, luego los hombros y la espalda. Mantenga los hombros paralelos al piso.
5– Vuelta a la posición: Retenga el aliento todo lo que pueda, inhale y, exhalando, enderece la espalda, los hombros, la cabeza, y vuelva al punto de partida. Inhale y, exhalando, afloje los brazos; apoye la frente sobre la rodilla derecha; aflójese y relájese.

6– Cambie la postura de las piernas y las manos y realice la postura hacia la izquierda.

Repeticiones
Los principiantes pueden repetir la postura dos veces de cada lado.

Tiempo
Mantenga la asana durante cinco segundos, manteniendo la respiración. Aumente el tiempo de acuerdo a sus posibilidades y, si puede pasar más tiempo en ella, hágalo inhalando y exhalando.