El Saludo al Sol

Surya namaskar es una expresión sánscrita compuesta por las palabras surya, que significa sol, y namaskar, que significa saludo o salutación.
Los estudiantes hindúes suelen ejecutar este ejercicio a la salida del sol, con los ojos fijos en el astro rey que emerge del horizonte.

Este ejercicio, que afecta y revitaliza la mayor parte de los órganos vitales (los pulmones, el corazón, el estómago, el hígado, los riñones, los intestinos, el sistema nervioso y la médula espinal, así como piernas, brazos, tronco, espalda, hombros, columna vertebral y cuello), está constituido por una serie de movimientos y debe llegar a ser un hábito para el estudiante.
Hace muchísimo tiempo, el entonces Rajá de Aundh, hombre entusiasta del surya namaskar, lo introdujo en los centros docentes de su estado y lo denominó "ejercicio para la salud, para alcanzar eficiencia y longevidad".

Uno de los dos libros que escribió sobre el tema ha sido traducido al inglés y publicado en Inglaterra. Su hijo, el príncipe Appa, se lo trasmitió a Mataji Indra Devi cuando ella estuvo en la India, varios años antes de empezar a estudiar y a practicar el Yoga.
Los movimientos del ejercicio de salutación al sol contribuyen a dar agilidad y flexibilidad al cuerpo, aunque no se llevan a cabo al comienzo de su práctica. Además de los beneficios mencionados, confiere a quienes lo practican asiduamente juventud, mejor salud, mayor vitalidad, músculos más fuertes, sistema nervioso más tonificado, circulación sanguínea más fluida y una sensación general de bienestar.

Quien desee acelerar los resultados de este ejercicio debe concentrarse mentalmente sobre las partes del cuerpo que le interesen, visualizando el órgano o la región orgánica en cuestión. Se debe seguir cada movimiento hasta identificarse totalmente con él.

1- Coloque una colchoneta o una toalla en el suelo y póngase de pie frente a ella, tocando sus bordes con los dedos de los pies. La columna vertebral y la cabeza deben estar en línea recta, los pies juntos, las palmas de las manos unidas firmemente a la altura del pecho, como se ve en la foto.
2- Haga una inhalación profunda mientras va elevando los brazos por encima de la cabeza e inclinando el cuerpo hacia atrás. La cabeza debe permanecer entre los brazos si tiene problemas de cervicales.
3- Exhalando, inclínese hacía adelante y coloque las palmas de las manos a ambos lados de los pies, aflojando la cabeza hasta acercarla lo más posible a las rodillas. Si no toca el piso con las palmas de las manos flexione las piernas hasta lograrlo. No debe violentar la postura, sino llegar a sentirse a gusto y relajado en ella.
4- Inhalando, extienda la pierna derecha hacia atrás, apoyando la rodilla en el piso, con la vista dirigida hacia delante.
5- Exhalando, lleve hacia atrás la pierna izquierda y apoye también la rodilla.
6- Ahora inhalando, despegue las rodillas del piso y enderece todo el cuerpo como una tabla; los únicos puntos de contacto con el piso son las palmas de las manos y las puntas de los pies.
7- Exhalando, apoye en el piso rodillas, pecho y mentón, mientras los glúteos se mantienen lo más alto posible.
8- Inhalando, apoye la pelvis en el piso, estire los brazos, arqueando la columna hacia atrás al igual que los hombros y la cabeza (siempre que no tenga problemas de lumbares y cervicales).
9- Exhalando, eleve los glúteos; entonces se estiran las rodillas adoptando la forma de un V invertida (carpa). Todo el peso del cuerpo debe gravitar exclusivamente sobre las manos y los pies. Tanto las palmas de las manos como las plantas de los pies deben estar totalmente apoyados en el piso, de ser posible.
10- Inhalando, adelante el pie derecho hasta que quede entre las manos, con la mirada dirigida hacia el frente. La rodilla izquierda puede apoyarse primero en el piso para hacer más fácil el movimiento hacia delante del pie derecho.
11- Exhalando, desplazamos hacia delante la pierna izquierda, hasta llegar a posarla a igual altura de las manos y del pie derecho. Las piernas se estiran totalmente, sin importar que las palmas de las manos lleguen o no al piso, y la cabeza permanece floja como si colgara del cuello; el tronco está totalmente relajado.
12- Inhalando, se van elevando los brazos, la cabeza sube entre los brazos extendidos hasta arquear el tronco hacia atrás.
13- Finalmente, exhalando vuelva a la posición original, uniendo las palmas de las manos a la altura del pecho. Repetir la serie comenzando por la pierna izquierda.
Comience su práctica con una sola serie y vaya incrementando la cantidad de acuerdo con la evolución que vaya adquiriendo su cuerpo.

Advertencia: Nunca se debe practicar el Saludo al Sol hasta el punto de sentir agotamiento. Se debe descansar al terminar el ejercicio y después se deberá sentir con fuerzas renovadas, revitalizado y en excelente estado de ánimo.
Es conveniente, al principio, hacer los ejercicios, durante un período que no exceda los diez minutos diarios, preferentemente por la mañana y en ayunas. Estableciendo el control mental sobre su cuerpo mientras los practica, obtendrá resultados en verdad sorprendentes.

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