La rueda o Chakrasana

Si es cierto que “flexibilidad es juventud”,
Chakrasana debe ser considerada
como la postura del rejuvenecimiento vertebral.


En sánscrito, chakra significa rueda. Chakrasana es una de las ásanas reservadas a los alumnos más adelantados. Sin embargo, todos deben perseverar y practicar todos los días hasta lograr la realización de esta postura, muy gratificante porque produce una sensación de total liberación de la columna vertebral.

Sus beneficios son:

• Flexibiliza la columna vertebral.
• Tonifica el organismo.
• Fortalece la musculatura de los brazos, los hombros (deltoides) y el trapecio.
• Estira la médula espinal.
• Incrementa la circulación sanguínea hacia el cerebro .
• Tonifica las suprarrenales.
• Descongestiona el hígado.
• Aumenta la elasticidad pulmonar.

Para tener en cuenta:

• No debe realizarse esta postura con el cuerpo en frío, ya que requiere una gran concentración, fuerza y flexibilidad.
• Para llegar a la parte final de la postura, se requiere fuerza de brazos y muñecas, para lo cual deberían practicarse asanas y ejercicios que los tonifiquen.
• Es necesario ser perseverante y no desanimarse si se perciben “retrocesos” o dificultades que parecían superadas: el cuerpo no está siempre igual. Hay que aprender a escucharlo.

Algunas recomendaciones:


No debe ser practicada si se padece de presión alta, de problemas coronarios, dolores en las lumbares, escoliosis o desgarros musculares. Se aconseja no realizarla tampoco en casos de hernia de disco y durante el período menstrual.

Ejecución:

1–
Posición de partida. Acuéstese boca arriba con las piernas abiertas y flexionadas. La distancia entre los pies debe ser aproximadamente del ancho de la pelvis.
2– Puede tomarse de los tobillos para acercar más los pies a los glúteos.
3- Colocar las manos a ambos lados de la cabeza, los dedos apuntando en dirección a los pies y las palmas bien apoyadas contra el suelo.
4– Inhalando, empujar a la vez con brazos y piernas para despegarse del suelo. Es frecuente que las muñecas y los brazos se resistan al principio a cooperar. No se desaliente, insista todos los días. El éxito vendrá con la perseverancia en la postura.
5– Tense al máximo los brazos y las piernas. Mantenga los pies planos, paralelos y contra el suelo. Es una de las asanas que producen más efectos benéficos en un tiempo mínimo.

6–
Exhalando, regrese de la postura en la misma manera en que la armó y, finalmente, acuéstese en el piso con las piernas flexionadas contra el pecho y abrazándolas con ambas manos.