Postura de la Pinza o Paschimottanasana

Paschimottanasana es una postura que beneficia principalmente la región abdominal y fortalece,
por otro lado, a los músculos posteriores de las piernas.




Dentro de sus muchos beneficios podemos mencionar:

• Alivia el estreñimiento, la indigestión y los trastornos producidos
por la hipertrofia del bazo.
• Masajea la región pélvica; reduce la grasa y el aflojamiento abdominal.
• Fortalece los nervios ciáticos, los músculos de las corvas y las vísceras.
• Confiere vitalidad y energía.
• Vigoriza los músculos de las piernas.

Para tener en cuenta:

Quienes padecen de estreñimiento deben practicar esta postura con cuidado, evitando los movimientos bruscos al doblarse hacia delante y al volver a la posición de sentado.

Contraindicaciones

• Los que tienen problemas de cifosis pueden realizar dicha postura pero adaptándola especialmente para no favorecer aún más dicho problema.

• Los que padecen de estreñimiento deben practicar esta postura con cuidado, evitando los movimientos bruscos al inclinarse hacia adelante y al volver a la posición de partida.

• Los que sufren de claustrofobia o de ahogos deben practicarla con las piernas abiertas en forma de V. La misma recomendación rige para las embarazadas y las personas con abdomen prominente.

Posición de partida:

1–
Sentado en la colchoneta, con las piernas extendidas hacia delante, los pies juntos y los dedos de los pies proyectados hacia arriba, con las palmas apoyadas en el piso a ambos lados del cuerpo.
Ejecución:

2–
Tome una inspiración profunda y, mientras retiene el aliento, eleve los brazos por encima de la cabeza, estirando también el tronco.
3- Entonces comience a exhalar lentamente mientras flexiona el tronco hacia delante desde la cintura.
4– La cabeza baja entre los brazos hasta llegar con las manos a los dedos o a las plantas de los pies.
5– Si puede, toque las rodillas con la frente. No debe doblar las rodillas; es preferible que se tome de los tobillos o los gemelos si no logra alcanzar los pies con las manos.

Permanezca en esta postura durante algunos segundos reteniendo el aliento.
Luego, inhalando lentamente, vaya volviendo a la posición de sentado mientras desplaza las palmas de las manos a lo largo de las piernas.

Exhalando, apoye la columna en el piso vértebra por vértebra, luego la cabeza; los brazos caen a ambos lados del cuerpo con las palmas hacia arriba. Relájese.

Tiempo
Conserve la postura todo el tiempo que pueda mantenerla cómodamente reteniendo el aliento.
Cuando esté en condiciones de permanecer más tiempo en esta asana, de manera confortable, libre de tensiones, respire profundamente mientras esté en la postura.

Repeticiones
Al comienzo, no debe repetirse más de dos o tres veces.


Ejercicio preparatorio

1- Si la postura de la pinza no le resulta fácil, haga los siguientes ejercicios preparatorios y verá como sus dificultades desaparecen como por arte de magia:

Siéntese con las piernas extendidas hacia delante, flexione la pierna derecha y tómese la punta del pie con la mano del mismo lado.
2– Inhale y estire la pierna hacia arriba; exhalando, flexione nuevamente la pierna; repita otra vez y, al volver a inhalar, estire la pierna hacia arriba y luego, exhalando, colóquela en el piso.
3- Haga lo mismo con la pierna izquierda. Luego tómese de la punta de ambos pies con las rodillas flexionadas y, dejando deslizar las piernas sin soltar los pies, estírelas.


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