Postura de la Langosta o Salabhasana

En sánscrito, salaba quiere decir langosta,
debido a que esta postura imita la forma del cuerpo de ese animal.







Sus beneficios son:

Tonifica los nervios del sistema simpático.
Fortalece los músculos abdominales.
Da elasticidad a la columna vertebral.
Estimula el funcionamiento de las glándulas suprarrenales.
Fortalece los glúteos, los hace más firmes y los reduce en tamaño.
Favorece al hígado y elimina el lumbago.
Fortalece el carácter.

Algunas recomendaciones:

No debe realizar esta postura si padece de presión alta, dolores lumbares, problemas coronarios serios, hernia de disco, hernia hiatal, constipación severa o estar con el período menstrual.
Si le molestan las cervicales, apoyar la frente en el piso en lugar del mentón.

Ejecución:

1–
Posición de partida Acostado boca abajo, tocando el suelo con el mentón; los brazos a ambos lados del tronco; las palmas de las manos orientadas hacia arriba, apoyadas en el piso a ambos lados del cuerpo, o debajo de los muslos; las puntas de los pies estiradas.

2– Inhale profundamente levantando todo lo posible la pierna derecha, sin doblar las rodillas; manténgase así y retenga la respiración durante un momento.

3 Al exhalar; vaya bajando la pierna derecha; repita con la pierna izquierda.
4- Luego haremos la postura completa, observando que el mentón esté apoyado en el piso y la columna alineada. Entrecruce los dedos de las manos o cierre los puños, como le resulte más cómodo: los codos y antebrazos quedan debajo de las costillas, casi no deben verse los codos; los empeines: bien estirados. Inhalando, vaya subiendo las piernas estiradas; despegue la pelvis del piso,
reteniendo el aliento. Permanezca en la postura mientras le resulte cómodo.

5–
Exhalando, descienda, aflójese, relájese. Abra las manos y apoye la mejilla en el piso.

Para lograr el máximo rendimiento, incline su cuerpo hacia la derecha, cruce las manos y entrelace los dedos. Luego coloque las manos a la altura de la pelvis, vuelva su cuerpo a la posición de partida, acomódelo y repita la postura como lo hizo anteriormente; la única diferencia será que, con las manos colocadas de esta manera, tendrá la posibilidad de levantar los pies mucho más alto.

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