¿Por qué Orgánico?

Lo que caracteriza la producción orgánica es que no se usan agroquímicos, tanto pesticidas como herbicidas o fertilizantes. ¿Y por qué no? Porque los productos sintéticos de laboratorio dejan en los cultivos residuos nocivos para la salud. La mayoría de estos residuos no es eliminada por el organismo humano y se va acumulando a lo largo de la vida.
Todos los seres vivos tenemos una tolerancia máxima de residuos nocivos que no hay que sobrepasar. Los especialistas lo denominan LMR (Límite Máximo de Residuos). Los LMR son publicados por la OMS y por la FAO. A este respecto, el Comité de Ciencias de los Estados Unidos informó que, de 28 plaguicidas estudiados, más de la mitad tiene un 98% de probabilidades de ser cancerígena. El uso indiscriminado de plaguicidas ha ido desarrollando en bacterias, virus e insectos un fortalecimiento o inmunidad a los mismos, que hace que sea necesario el uso de plaguicidas cada vez más letales.
Estos súper-venenos hacen un ataque indiscriminado a formas de vida (microorganismos) que son indispensables para el desarrollo sano y saludable de cualquier cultivo, y ni qué hablar del equilibrio biodinámico del suelo. Lo mismo ocurre con los herbicidas.
Todos estos elementos extraños, usados exclusivamente pensando que el rendimiento es igual a la utilidad, lo único que logran es romper el ecosistema, por lo que la tierra se va degradando y es necesario adicionarle más y más fertilizantes para mantener el nivel de rendimiento. Se toma a la tierra como algo inerte, generador de riquezas, y no como un ser vivo, generador de vida.
Ahora bien, dado que las plagas siempre están presentes, ¿qué hacer con ellas?
Se trata de combatirlas con elementos que nos brinda la propia naturaleza. Pueden ser de origen vegetal (alcohol de ajo, purín de ortiga, cenizas de madera, etc.), de origen animal (estiércol fermentado, a partir de lombricompuestos) o de origen mineral (caldo bordelés, etc.). La mayoría de estos preparados sirve también como fertilizantes; se usan también biofertilizantes de preparación casera.
En cuanto a la ausencia de herbicidas en la huerta orgánica, se suple efectuando un mulching o acolchado entre la plantación. Se usa para tal fin aserrín, pasto o paja de cereales. Esto no sólo frena el desarrollo de yuyos sino que además evita la erosión del suelo. Cuando es necesario el desmalezamiento, se efectúa en forma manual.
Sin embargo, todo esto no es suficiente. También hace falta una cuidadosa planificación de los cultivos, una rotación de los mismos, la asociación de plantas complementarias y la dedicación y observación constante y permanente, lo que redunda en una mejor calidad de vida para los consumidores y para los productores.

Mónica Franze