Medicina ayurveda y Yoga

Ayurveda significa “conocimiento de la vida”; una ciencia que permite mantener el cuerpo y la mente en equilibrio y salud. Es la medicina que complementa naturalmente la práctica del yoga.

¿A qué se llama medicina ayurveda?

El ayurveda es la medicina tradicional de la India. Su antigüedad se remonta a unos 6.000 años y su primer tratado, el Charaka Samhita, fue escrito aproximadamente hace unos 2.800. La Organización Mundial de la Salud la reconoce como el sistema médico complementario de la medicina tradicional aún en vigencia más antiguo de la Tierra.

Su nombre está formado por dos palabras del sánscrito: “ayur”, longevidad y “veda”, conocimiento, ciencia. Por lo cual se la suele traducir como “ciencia de la longevidad”. Y tiene un objetivo claro: prolongar la existencia humana con una buena calidad de vida.

De acuerdo a su filosofía, la mente ejerce una gran influencia sobre el cuerpo. Por lo cual nuestra salud dependerá de que podamos llegar a equilibrar nuestra conciencia haciendo extensivo dicho equilibrio a nuestro cuerpo. Es exactamente en este punto cuando podemos decir que estamos realmente sanos.
Tanto el yoga como el ayurveda tienen origen en los textos antiguos llamados Vedas. Por eso, como opina el profesor David Frawley, “el yoga es el aspecto práctico de las enseñanzas védicas, mientras que el ayurveda es el aspecto de la sanación”.

En la práctica, ambos se superponen. Así como el yoga prepara al cuerpo y a la mente para la liberación e iluminación del alma, el ayurveda nos enseña a mantener el cuerpo físico sano y a ver la manera en que dicha salud depende y está relacionada con la forma en que vivimos.

Hablemos de los doshas

El ayurveda señala que la fuerza universal de la vida se manifiesta en tres diferentes formas de energía o doshas: vata, pitta y kapha.

Cada uno de nosotros está “hecho” por una única combinación de estas fuerzas, a la que se llama prakritri, que surge en el momento de la concepción. Cada persona posee una combinación de varios doshas o agentes que gobiernan nuestro cuerpo y nuestra mente. Es muy raro pertenecer a un tipo en forma totalmente pura, lo normal es que poseamos una combinación de algunos de ellos, con uno que es predominante. También puede darse que de los tres tipos básicos (kapha, vata y pitta) se encuentren en forma uniforme, sin que prevalezca ninguno en especial.

Los tres doshas varían de acuerdo con nuestro ambiente, la dieta, las estaciones, el clima, la edad y otros factores, y su estado manifiesta el desequilibrio o vikriti. Fluctúan constantemente y, cuando se mueven por fuera del equilibrio, afectan áreas de nuestro cuerpo en forma muy particular.
Por ejemplo, al haber un exceso de vata, podemos sufrir perturbaciones en el colon, como constipación y gases, además de problemas en el sistema nervioso, el sistema inmunológico y las articulaciones.
Si existe un exceso de pitta, estamos predispuestos a contraer enfermedades como diarreas, además de problemas en el hígado, tiroides, sangre, ojos y piel.

Si el exceso es de kapha, podemos llegar a sufrir enfermedades en nuestro estómago o en los pulmones, producir mucha mucosidad y tener problemas en la metabolización del agua. También enfermedades crónicas como la diabetes o la obesidad.

Existe un principio básico que indica que cuando las doshas están trabajando, si una crece, la otra disminuye. Por otro lado, los alimentos, el tiempo y situaciones que tienen características similares a cada dosha la incrementarán mientras disminuyen las de signo contrario. Sabiendo esto, podemos adaptar la práctica de yoga, la dieta y cualquier otro factor de manera tal que pueda crearse y mantenerse la armonía interior.